¿El muro? ¿Qué muro?

El temido muro de la maratón y 8 claves para superarlo

 

Es el gran día,

Tú, 42.195 metros y un supuesto muro, preparados para correr.

Si eres uno de esos valientes que ha encarado alguna vez una maratón o una carrera de larga distancia seguramente sepas de lo que hablo, e incluso puede que hayas tenido el placer de conocer “el pequeño gran muro”.

 

Y para los que no, ¿Qué es el muro?

Pues bueno, yo lo describiría como ese momento de carrera en el que todo parece volverse cuesta arriba, en el que sientes que no puedes más, en el que las molestias físicas y el cansancio acumulado se adueñan de tu estado de ánimo y motivación para continuar corriendo. Ese momento en el que tu mente, bajo el cansancio físico y mental, te dice ·”déjalo”, “para”, “hasta aquí”, “no puedo más”. Ese temido momento.

Pero ey, no te dejes engañar por tu mente, es un poquitín vaga y lo que no tiene es más ganas de seguir “sufriendo”. Así que

¡A derribar el muro!

 

Normalmente este momento se suele dar entre el kilómetro 30 y 35, cuando el cansancio físico  es cada vez más intenso y las fuerzas comienzan a flaquear.

 

  • Ya es importante saber detectar el punto de carrera en el que te encuentras. Que no te pille desprevenido/a. Aceptar que tienes que pasar por ese tramo de competición y concienciarte de que lo vas a superar es el primerísimo paso.

 

  • Es el momento de establecer un objetivo puntual que sea alcanzable, realista y motivador. Esto hará que tu mente se enfoque en ello y te active para conseguirlo. Alcanzar a un corredor próximo, querer alejarte de alguno que viene por detrás, mantenerte en un grupo, llegar hasta el siguiente avituallamiento,… pueden ser algunos de ellos, busca el que te sea útil para ti en ese momento.

 

  • Ten claro cuál es tu objetivo final para ­el que estás ahí, la motivación que te ha llevado a estar hoy en la línea de salida. El tiempo dedicado a entrenar para este día, los amigos y familiares que te están acompañando, la satisfacción que te va a reportar cuando lo hayas conseguido… ¡Visualízate!

 

  • Emoción sí, pero con control. Que la euforia y el “subidón” del momento no te haga perder el ritmo y la cabeza. Ya sabes que, todo lo que sube, baja. Y en este tipo de competiciones hay que saber marcar el ritmo que te permita llegar a donde quieres. Busca ese punto en el que te sientas cómodo y te haga dar lo mejor de ti pero sin sobrepasarte.

 

  • Hoy y más aún en ese momento, los pensamientos positivos serán tu mayor aliado y tu mejor medicina. ¿Qué te dices mientras corres? La forma en la que te hablas tiene una gran influencia en tus respuestas corporales. “Vamos” “Soy un/una crack” “Hoy es mi día” “Voy a conseguirlo” “Yo puedo””Sólo un kilómetro más” “…”.
    Es el día indicado para creerte, y de verdad, el Rey del asfalto.

 

  • Pon tu mente a trabajar en cosas externas a ti. Cuando tus pensamientos no sean los mejores, fíjate en lo que te rodea y lo que acontece a tu alrededor.
    Un árbol, una persona que conoces, la gente que anima, una equipación que te gusta, unas zapatillas feas, el cielo,…. La idea es poner la atención en factores externos a tu estado físico para darle una tregua a la mente de la presión a la que la va sometida. Seguro que ella te lo agradecerá.

 

  • De desayuno un buen tazón de confianza y alegría. Nada de lo que esté en tus manos saldrá mal si llevas contigo la suficiente confianza de que lo harás lo mejor que sabes y mereces. Y por si algo se tuerce en el camino, con alegría y optimismo las cosas siempre se resuelven mejor. Recuerda momentos que te aportan simpatía y confianza en ti mismo/a y recurre a ellos cuando lo necesites.

 

  • DISFRUTA. No te olvides de disfrutar. Esa experiencia va a ser única y especial para ti. La recompensa a tu esfuerzo siempre estará a unos pasos más de ti.

¡Avanza y a por ella!

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