Lo que 90 Km me han enseñado sobre el amor

 

Aún con resaca emocional de las que dan satisfacción, nostalgia y alegría, quiero compartir y dar las gracias a todas las personas que de alguna manera han hecho que esta carrera sea simplemente, mucho más que una carrera.

Porque lo que hace grande un momento no es el momento en sí, sino la manera en la que decidimos vivirlo y guardarlo en nosotros.

 

 

Dicen que Euráfrica Trail es 5 días, 3 etapas, 2 continentes y 1 territorio. Pero yo te diré que es mucho más que eso. Es vivir su gente y las distintas culturas, sus montañas y las maravillas que esconde, compartir cada atardecer y sus lunas, disfrutar de la competición y su ambiente, ser parte de la entrega y superación de los participantes, sentir el compañerismo y la ilusión, vivir las llegadas a meta en todos los sentidos, con todos los sentidos.

 

Noventa kilómetros y cientos de momentos. Kilómetros de paisajes que enamoran y alegran el corazón. De conocer gente maravillosa, risas e historias. De momentos en solitario en los que perderme y encontrarme, para volverme a perder.

Kilómetros llenos de amor, pasión y entrega por todo lo que me rodea, por la suerte de poder vivir lo que vivo, de afrontar, disfrutar y conseguir lo que me propongo, por creer en mí y hacer lo que me hace feliz.

 

En definitiva, kilómetros hechos de pedacitos de mi.

 

Y bueno, yo que os iba a hablar del amor… corriendo la primera etapa, en Cádiz, tropecé con una raíz y caí al suelo doblándome el tobillo (¡bingo! esguince para Paula). En ese momento, aún sentada en la tierra, alcé la mirada supongo que buscando algún cómplice a mí alrededor, pero no encontré a nadie.

Fue entonces que me levanté, me limpié un poco (también las lagrimillas, todo hay que decirlo), tomé un trago de agua y continúe andando hasta que el dolor del tobillo se calmó un poco, para volver a correr. Tenía claro que llegaría a meta.

 

 

Y ahí, con todos los segundos, minutos y horas de reloj que me quedaban por delante fue que me dio por reflexionar, sobre lo realmente importante que somos para nosotros mismos y lo poco que muchas (muchas) veces nos apreciamos. Acostumbrándonos, dándonos por hecho.

Tantos momentos que vivimos de forma rápida y acelerada, mirando hacia afuera y centrados en el hacer. Olvidándonos de lo que somos y lo que tenemos dentro. Olvidándonos de nosotros mismos.

A menudo nos permitimos cosas que no podríamos a quien queremos, sin embargo en uno es como que duele menos. Nos hablamos y exigimos como si con nosotros no fuera.

 

Y la realidad es que, cuando estás ahí, en medio de nada y a la vez de tanto, rodeada de no sabes qué ni donde, sola, o mejor dicho, contigo misma, te das cuenta que sí, que tú eres lo único y más importante que tienes en tu vida.

 

Y nada tiene que ver con el ego. Hablo de amor. Hablo de querernos y valorarnos, no por encima de nadie sino, por nosotros, por lo que somos y por lo que logramos. Hablo de tratarnos con respeto, de mirarnos al espejo y enamorarnos de quien vemos en el reflejo, de sonreírnos y aplaudirnos cuando necesitemos. De sentirnos importantes, para nosotros, a nuestra manera, en nuestro interior. Hablo de vernos guapos y guapas, y sentirnos especiales. De saber que nos merecemos todo lo bueno que nos pase, incluido el amor de otros, incluido amar a otros. Hablo de confiar en nosotros mismos y permitirnos soñar bonito, porque con dedicación y pasión somos imparables, todos.

Hablo de construirnos desde adentro hacia afuera y no al revés, para que así el mundo, nuestro mundo, sea una elección y no una necesidad de la que depender.

 

Y así fue que llegué a meta. Conmigo. Agradecida. Feliz.

 

Ojalá te sirva,

Y te quieras mucho, y bien

 

Paula ❤️

 

 

A menudo,  personas que quieren iniciarse en la práctica de algún deporte se encuentran con la dificultad que supone conseguir una regularidad o hábito deportivo. Y es que los comienzos, por regla general, son la parte más “empinadita” del camino hacia el éxito (tu propio éxito) porque una vez comienzas a andar, habrá piedras, por supuesto que las habrá, pero cada vez tendrás más destreza para saltarlas, rodearlas o quizás, hasta apartarlas de tu camino para poder continuar.

Así pues, todo es cuestión de empezar y plantearse algunas pequeñas pero importantes cosas.

 

Una pregunta muy común es

“¿Cómo puedo empezar a hacer deporte y hacer de esto un hábito?”

 

A lo que seguramente yo te respondería

“Y más allá del hecho de practicar deporte, ¿Qué es exactamente lo que quieres conseguir?”

 

Y esto puede incluir un sinfín de interrogantes como pudieran ser (¿Para qué? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué tipo de deporte? ¿Con qué finalidad? ¿Qué te motiva a conseguir esto que me comentas?) que quizás te lleven a un silencio de desorientación o quizás a una avalancha de respuestas.

Y cualquiera de las dos situaciones serían fantásticas porque entonces ahora sí, es el momento de comenzar a responderte y ordenar lo que necesites para crear TU PROPIO camino hacia el HÁBITO que quieres construir.

 

Si tuviera que resumir el HÁBITO en una fórmula matemática, sería algo así que:

Hábito = Necesidad + Constancia x Motivación – Excusas = Beneficio

 

Y lo más importante, no es cuestión de poner tu vida patas arriba. No te agobies con el hecho de tener que cambiar tu vida. Simplemente modifica o incorpora pequeñas nuevas acciones en tu vida y entonces, tu vida cambiará.

 

Si ya has reunido las ganas, motivación y fuerza necesaria para tu puesta marcha ya solo necesitas estas PAUTAS simples y concretas que te ayudarán a establecer un nuevo hábito deportivo en tu vida:

  •  Define tu objetivo hasta que lo sientas concreto, realista y alcanzable para ti. De nada servirá plantearte un “súpermegareto” si a los 2 días no puedes continuar con él.

 

  • Desmenuza tu objetivo en pequeñas acciones y logros. Haz que conseguir lo que deseas sea más fácil y sencillo. No te puedes comer la tarta de un solo bocado, pero trozo a trozo sí.

 

  • Poco a poco. De menos a más. Cada paso que vayas dando, cada pequeña acción que vayas consolidando en tu rutina te hará ir incrementando la posibilidad de acercarte al hábito.

 

  • Adiós excusas. Detéctalas, incluso escríbelas, y cuando te asalten diles “Hasta luego, ahora mando yo”.

 

  • Enfócate en lo que sí quieres conseguir y no en lo que dejas atrás. Donde pongas tu atención irá  tu energía. Confía en ti y en tu capacidad de superación.

 

  • Márcate pautas de repetición. Esto te ayudará a interiorizar esta conducta hasta que de alguna manera sea un pensamiento automático para ti. Quizás algo que te recuerde tu nuevo objetivo, un desencadenante que te lleve a la acción. Y ya sabes, la repetición es la “madre” de la excelencia.

 

  • Cuenta con tu círculo cercano. Comparte tu nuevo propósito y haz saber a tu alrededor lo importantes que es conseguir esto para ti. Y sobre todo, ¡déjate ayudar! que no por ello tenemos menos mérito.

 

  • No te fustigues si alguna vez no lo consigues (que te veo venir). Reflexiona sobre qué ha pasado y pregúntate que podrías haber hecho distinto. Aprender de ello es lo realmente valioso.

 

  • Celebra y felicítate  al conseguir cada paso propuesto, por pequeño que te parezca, para tu mente será tan poderoso como un gran cambio y esto te ayudará a seguir hacia adelante. Eso sí, cuidado con que tu premio no esté relacionado con el hábito que   quieres dejar atrás.

 

Y recuerda que nadie comenzó nada siendo experto en nada ni batiendo records, y todos, absolutamente todos los comienzos nacen de la misma manera, desde 0.

Y ahora sólo me queda que darte la Enhorabuena y mandarte un buen puñado de buena energía para disfrutar de esta oportunidad maravillosa y realmente inspiradora para hacer crecer una parte de ti.

Go on! 😉

 

El temido muro de la maratón y 8 claves para superarlo

 

Es el gran día,

Tú, 42.195 metros y un supuesto muro, preparados para correr.

Si eres uno de esos valientes que ha encarado alguna vez una maratón o una carrera de larga distancia seguramente sepas de lo que hablo, e incluso puede que hayas tenido el placer de conocer “el pequeño gran muro”. Continuar leyendo ¿El muro? ¿Qué muro?

Paula Martín

¿Qué es eso que hace sonreír a tu corazón?

Eso, justo eso que te hace vibrar y te llena de buenas sensaciones. Eso que te hace vivir el momento con mayor intensidad. Eso que provoca en ti una sonrisa tonta y especial con tan sólo imaginarlo.

 

Esa precisa sonrisa… Continuar leyendo Sonreír al corazón

¿Qué me responderías?

O mejor dicho, ¿Qué te responderías?

 

La pereza y mayormente, los miedos a menudo nos dejan anclados recorriendo caminos que no sentimos nuestros, que no nos corresponden y hasta en ocasiones, que ni si quiera reconocemos, pero que por comodidad, por “culpa del destino” o por no creer en todas nuestras posibilidades, de alguna manera terminando haciéndolos nuestros, como si de un mientras tanto se tratará. Continuar leyendo ¿Estás dónde quieres estar?

Plantearnos objetivos nos mantienen vivos, nos conectan con nuestra esencia, nos aportan motivación y autoestima. que nos hace superarnos para conseguirlos y sobre todo, nos permiten disfrutar del camino recorrido hasta llegar a ellos. Continuar leyendo Objetivo a la vista